Skip to content

Estamos entrando en lo desconocido. Y aún no nos hemos dado cuenta.

Abstract circle of books
Fuente de la imagen

Se está discutiendo mucho últimamente sobre el regreso a las escuelas el próximo mes de septiembre. Se está cuestionando, al mismo tiempo, la viabilidad de dicho regreso.

Podemos intentar hacer planes de lo que puede pasar dentro de 15 días. Podemos prever escenarios. Podemos imaginar lo que se podrá o lo que no se podrá hacer.

Pero lo que realmente se puede hacer, en este momento, no lo sabe nadie. Aún.

Podemos decir que la prioridad es proveer de servicio educativo a las niñas y niños. Que además es imprescindible que comiencen las clases para evitar la brecha educativa. Que lo importante es que la situación no continue de la misma manera porque saldrán perjudicados los más desfavorecidos. Y puede que tengamos razón.

Ojalá me equivoque y pueda dejar esta entrada en el blog como error en mi visión de futuro. Pero me temo que estamos enfocando el tema desde la perspectiva incorrecta.

Veamos qué me lleva a pensar así.
Estamos intentando dar una respuesta educativa a un problema que tiene muchos ángulos y que no afecta únicamente al ámbito educativo. El primer ámbito (el fundamental) es sin duda el sanitario.

A pesar de que estamos siempre indicando que nuestro deseo es que todo funcione "con normalidad", la prioridad es y debería ser siempre la seguridad de los estudiantes y, por supuesto, de los adultos que tendrán que interactuar con ellos. No solamente sus maestras y maestros, profesoras y profesores, sino también el personal auxiliar. Y las familias. No olvidemos el problema que supone el transporte (público y privado) que será necesario desplegar para volver a desplazar a todo ese volumen de personas, tal y como se venía haciendo en una situación de normalidad. ¿Cuál va a ser la cantidad de contactos (equivalentes a posibles contagios) a los que exponemos a todas esas personas?

Podremos decir entonces que los enseñantes, que siempre han querido ser considerados al mismo nivel que los sanitarios desde el punto de vista de la profesionalidad, son los que, como estos sanitarios, tienen que estar "en primera línea". Demostrar que efectivamente son profesionales y que sabrán estar a la altura dadas las circunstancias especiales en las que nos encontramos. Pero el problema es que los enseñantes no están preparados para atender una situación como esta. Ni saben, ni probablemente pueden, aunque sepan, tratar una situación tan especial.

Sus "usuarios", los estudiantes, tampoco son como los pacientes de un hospital o un centro de salud. Pretender que las niñas y niños, los adolescentes en general, permanezcan en un aula y en un centro educativo durante un número indeterminado de horas sin "contacto físico", "con mascarillas" o "sin tocar elementos de riesgo" es desconocer el ámbito educativo en general y el escolar en particular.

Además, ¿no estamos pervirtiendo el mismo hecho de la presencialidad si convertimos esta presencialidad en un ámbito asocial que no favorece para nada el aprendizaje? Estamos limitando la esencia misma del aprendizaje presencial: compartir un tiempo y un espacio para aprender JUNTOS. La presencialidad es imprescindible si el objetivo es favorecer el aprendizaje. No simplemente tener al alumnado encerrado en un espacio para cumplir con un fin.

Se pone en las manos de las direcciones de los centros el tomar decisiones que no son educativas ni pedagógicas. Se les obliga a planificar escenarios que ni siquiera sus administradores educativos son capaces de prever. Es como poner en manos del albañil el diseño de los planos de la casa. Los docentes, los directores, forman parte del equipo que planifica y pone en marcha, pero la administración es quien debe garantizar que tienen los medios, la formación, los recursos. No dejar la situación al libre albedrío o el buen (o el mal) criterio de quien está a pie de obra.

Hemos dicho que la primera parte del problema es que esto no es un problema únicamente educativo, sino primariamente sanitario. Pero también es un problema asistencial: mientras todos esos jóvenes estén en sus casas, sus madres y padres no podrán "salir a trabajar" o producir correctamente tampoco trabajando en remoto. Así que es importante que su progenie esté atendida. Y por eso, entre otras cosas, hay que abrir las escuelas: para que cumplan con la labor asistencial. Esa labor asistencial que sistemáticamente se ha puesto en manos de los docentes, en lugar de los profesionales que sí pueden atenderla. Porque siempre y en todo caso estamos buscando la eficacia, pero no la eficacia educativa, sino la financiera. El menor coste. Lo que resulta eficiente siendo relativamente "barato".

Puestos a tener espacios "asistenciales" (que pueden a la vez ser educativos, claro que sí), tengamos una mayor amplitud de miras y pongamos otras instituciones en juego: bibliotecas públicas, polideportivos, servicios extraescolares en general. Lugares donde poder tener a niñas y niños "viglilados" y, por qué no, haciendo actividades lúdicas pero también educativas. No tienen por qué ser necesariamente escuelas. Pueden ser muchos otros locales, incluso al aire libre mientras se pueda. Y muchos otros profesionales, no solamente docentes.

Y entonces, por último, pero no por ello menos importante, sino justo al contrario, pongamos el punto de mira en el valor educativo del problema. Desde ángulos nuevos. En unas planificaciones con horarios flexibles y con contenidos abiertos y basados en las necesidades reales de aprendizaje de nuestros futuros ciudadanos.

El alumnado que necesita unos cuidados especiales suele necesitar también de unos profesionals especializados. Dichos profesionales sí que pueden atender, en algunos casos, estas necesidades en grupos pequeños y con las protecciones adecuadas, en los espacios y lugares que reunan las condiciones y que se tengan que habilitar para ellos. No necesariamente en las escuelas ordinarias.

El alumnado más joven necesitará ayuda en sus aprendizajes, pero no hacen falta necesariamente más maestros: hacen falta más auxiliares o ayudantes de dichos maestros. Otros profesionales que puedan colaborar: presencialmente, a distancia, en casas o en "learning pods" o "learning hubs" como denominan nuestros amigos del otro lado del océano. Los contenidos educativos no tienen que ser necesariamente "impartidos". Pueden estar disponibles de muchos modos, y no siempre de manera que se implique una conexión tecnológica avanzada de última generación: a través de la radio, de la televisión, de recursos previamente impresos y compartidos.

Igual que existen plataformas multicanal a las que se puede acceder desde una televisión, se pueden crear contenidos educativos "a demanda" a los que se pueda acceder en cualquier momento y lugar utilizando dispositivos que no tienen que ser "tecnológicos" (no tienen que ser tabletas, móviles u ordenadores personales). Pueden ser también herramientas que llevan con nosotros más de 50 años y que todo el mundo tiene en sus casas (aunque cada vez menos).

Y por supuesto se pueden establecer métodos de "reparto" de materiales impresos a estudiantes que se encuentran en sus casas o en esos supuestos "centros extendidos" a los que aludíamos antes. Materiales que no tienen por qué haber sido creados por "su maestro de clase", dado que los contenidos son mayoritariamente los mismos "en todas partes". Y los docentes no tendrán que volver a reinventar la rueda una vez más porque habrá contenidos educativos "de calidad" elaborados por expertos. Si es que los supuestos expertos son capaces de elaborar esos contenidos educativos mejor que los propios docentes y no damos carta blanca, de nuevo, a editoriales que llevan haciendo lo mismo con distintos colores desde hace más de cien años.

Cientos de maestros y maestras jubilados que siguen teniendo una mente lúcida y que pueden estar deseosos de ser voluntarios para enseñar a través de la creación de esos materiales, o para grabar vídeos educativos de calidad, o para ayudar en la más que probable enseñanza a distancia serán desaprovechados simplemente porque no sabemos cómo pedirles ayuda o cómo compensarles por su esfuerzo. Lástima de sistema ineficiente que es incapaz de utilizar y optimizar un conocimiento y una experiencia que quedarán desaprovechadas.

Todas estas ideas son solamente esbozos de algo más grande de lo que podría ser y, lamentablemente, no será. Pero al menos que quede un granito de arena desde la ignorancia del que sabe que no tiene voz para transmitir el mensaje más allá de su entorno próximo. Sobre todo, cuando todas estas ideas (y otras mejores) se podrían haber generado meses atrás. Cuando podíamos haber evitado que nos vuelva a pillar la situación "desprevenidos". Porque esta vez, realmente, no deberíamos estar desprevenidos.

Si la frase "hace falta un pueblo para educar a un niño" ha tenido alguna vez sentido, ese sentido se agudiza más aún en un momento como este. La solución al problema actual no es una solución unidireccional. Es poliédrica. Y mientras no entendamos esto, mientras no nos sentemos todos juntos a pensar y a aportar soluciones, a aportar nuestro grano de arena, no vamos a dar una respuesta adecuada. Podremos poner parches. Podremos abrir para volver a cerrar. Podremos decir que estamos "volviendo a la normaldad". Pero a qué normalidad. Y a qué precio. Y sobre todo, ¿con qué finalidad real?

[Todas las opiniones expresadas a continuación son personales y no tienen nada que ver con la institución en la que desarrollo mi actividad profesional ni por tanto representan ninguna postura institucional. Gracias por comprender la diferencia.]

Trackbacks

No Trackbacks

Comments

Display comments as Linear | Threaded

No comments

Add Comment

Enclosing asterisks marks text as bold (*word*), underscore are made via _word_.
Standard emoticons like :-) and ;-) are converted to images.
E-Mail addresses will not be displayed and will only be used for E-Mail notifications.

To prevent automated Bots from commentspamming, please enter the string you see in the image below in the appropriate input box. Your comment will only be submitted if the strings match. Please ensure that your browser supports and accepts cookies, or your comment cannot be verified correctly.
CAPTCHA

Form options